Cuatro dias aqui ya...
Parecía lejos el día en que pudiera venir hasta aquí, a 1489km de mi Tierra y mi gente... jojojo. Probablemente algun futuro erasmus que busque información acabará llegando a este blog, como me ha pasado a mi y otros tantos... Pero... como todas las historias, esta tiene un principio y por el empearemos!!
El vuelo
Tras unos días de despedidas, unas alegres otras no tanto y una muy rara, llegó el momento de irse. unos meses antes pensé que estaria al borde de un ataque de nervios pero vamos, ahi estaba yo, lavandome los dientes con una tranquilidad pasmosa. Avancemos unas horas, sala de embarque, solo, pensando como demonios llegar a la Gare de Montparnasse... y entonces... ¿Oye tu vas de Erasmus?, dice un chaval. De repente, eramos alli 7 u 8 Erasmus en el mismo vuelo... vi el cielo abierto, pues, además de conocer gente cuando aún no habia salido de España, compartirian mi camino en el tortuoso metro hasta Montparnasse... Durante el vuelo no ocurrio nada especial, despues de 15 años volvía a montarme en un avión, salvo que los azafatos hablaban un frances/inglés imposible de entender... Tras dos horas llegamos a París y...llovía. No era aun consciente de que me tendria que ir acostumbrando...
EL Metro
Allí estabamos un puñao de Erasmus, con las cosas no muy claras sobre que hacer, a María la irian a buscar a Antony (una autentica Erasmus VIP), Alvaro y yo directos a Montparnasse, Javi&Cia a la gare de nord... Dios!!. En este momento tuve mas angustia que un mono sin avellanas...temía por mi maleta, no sé por qué, será un trastorno obsesivo, pero esa idea me reconcomía desde hacia semanas. Al fin, tras un buen rato, aparecieron nuestras maletas misteriosamente juntas, el destino comenzaba a jugar. Tras un rodeo gigante encontramos el orlyval, trenecito k enlaza con el RERB una linea que cruza parís. A nuestro nutrido grupo erasmusiano se nos unio una familia, que inmortalizó nuestras caras de "dios que hago yo aqui" para la eternidad que dure su DVD... Denfert Roucheau, llegó nuestro momento, Alvaro y yo, como buenos personajes, temiamos no llegar a tiempo, por lo que el trayecto se convirtio en una carrera de obstaculos que se saldó con mi muñeca medio destrozada, sin embargo, conseguimos llegar. Cada cual cogí su tren, nuestros destinos aguardaban... Adios París adios... volveremos a vernos.
La llegada.
Tras dos horas de TGV, llegamos a poitiers, cuya descripción os daré mas tarde [no seais impacientes!!!] . tan cansado estaba que decidi tirar la casa por la ventana y pillar un taxi, en un frances agitanao andaluz le pedi que me llevara a una calle cuyo nombre interesa poco... y al fin llegamos.!!!
Au revoir mes amis!!!
viernes, 18 de septiembre de 2009
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)